La regulación financiera: Un arma de doble filo para los mercados

La regulación financiera: Un arma de doble filo para los mercados

En un mundo marcado por la volatilidad y el dinamismo de los mercados, la regulación financiera emerge como un pilar esencial para la supervivencia del sistema. Sin embargo, su aplicación no está exenta de controversias y desafíos. Mientras protege, también puede obstaculizar.

Este artículo aborda el complejo equilibrio entre la protección y la eficiencia, ofreciendo datos, reflexiones y propuestas para que la regulación deje de ser un lastre y se convierta en un verdadero motor de crecimiento.

El doble filo de la regulación financiera

La historia reciente demuestra que sin normas claras el sistema colapsa. No obstante, el exceso normativo puede estrangular la innovación y encarecer el acceso al crédito. Entender este dilema entre seguridad y eficiencia es fundamental para diseñar políticas equilibradas.

Finalidad y beneficios de la regulación

Lejos de ser un obstáculo, la regulación persigue objetivos nobles y necesarios. Tras la crisis de 2008, se reforzaron los mecanismos de control para evitar posteriores debacles.

  • Proteger a los inversores y prevenir fraudes mediante mayores requisitos de transparencia.
  • Garantizar la estabilidad financiera global con ratios de capital y test de estrés periódicos.
  • Prevenir crisis sistémicas y contagios con supervisión coordinada.
  • Fomentar la confianza en los mercados y en las entidades.

Costes y efectos negativos de la regulación

Las reglas tienen un precio. En 2016, 13 de los mayores bancos mundiales destinaron 37.000 millones de USD al coste regulatorio anual agregado para bancos, representando el 39% de sus gastos de mercados de capital.

Los requisitos de capital y apalancamiento explican casi el 90% de este impacto. El retorno sobre el capital (ROE) cayó del 17% en 2010 a apenas el 3% en 2016 antes de ajustes, mermando la rentabilidad.

En Europa, la tsunami normativa que lastra la competitividad obliga a las entidades a navegar entre solapamientos y duplicidades sin fin, incrementando sus costes operativos.

Fragmentación y divergencia regulatoria internacional

Frente a la globalización, la regulación se ha atomizado. La presión geopolítica y los intereses nacionales han generado agendas locales, complicando la coordinación y aumentando barreras para entidades transnacionales.

Un entorno regulatorio heterogéneo puede generar ventajas competitivas a nivel local, pero eleva los costes de cumplimiento y reduce la eficiencia en flujos de capital.

Innovación y transformación tecnológica

La revolución fintech plantea nuevos retos: activos digitales, IA, banca abierta y sandbox financieros. Cada jurisdicción avanza a su ritmo.

Mientras EE. UU. adopta posiciones más flexibles sobre tokens, Europa refuerza MiCA, DORA y PSD3, estableciendo límites claros pero generando incertidumbre para innovadores.

Es urgente impulsar innovación y transformación tecnológica en finanzas sin que la norma se convierta en un freno.

Impacto en entidades pequeñas y medianas

La proporcionalidad normativa rara vez se aplica. Pymes y entidades locales asumen las mismas exigencias que gigantes bancarios, poniendo en riesgo su viabilidad y frenando el empleo.

Sin mecanismos de alivio, muchas pequeñas firmas abandonan procesos de financiación, limitando el desarrollo económico regional.

Competitividad versus seguridad

El debate se centra en priorizar la seguridad del sistema bancario o el potencial de crecimiento. Instituciones como BBVA abogan por relajar ciertas normas para impulsar el crédito y la innovación en Europa.

En economías emergentes, altos requisitos de capital limitan la penetración del crédito y frenan proyectos de infraestructura y producción, afectando al bienestar social.

Impacto económico y social

Un marco regulatorio adecuado puede alentar la reasignación eficiente de recursos, promoviendo la equidad y el crecimiento sostenible. Pero el exceso normativo crea distorsiones, elevando el coste del crédito y reduciendo la financiación de la economía real.

La rigidez en las reglas ralentiza la creación de empleo y dificulta la inclusión financiera de segmentos vulnerables.

Nuevos riesgos y estabilidad financiera

El auge de instituciones no bancarias y la sobrevaloración de activos representan amenazas fuera del alcance tradicional de la regulación. El mercado de bonos soberanos enfrenta presiones crecientes, y el sector shadow banking gana protagonismo sin supervisión suficiente.

Es imprescindible ampliar el perímetro regulatorio para cubrir estas áreas críticas y prevenir crisis futuras.

Perspectivas y propuestas

Reimaginar la regulación es posible. Ante un entorno global cambiante, estas iniciativas pueden mejorar la eficiencia sin sacrificar la estabilidad:

  • Simplificar y coordinar normativas mediante un single rule book europeo para reducir la fragmentación.
  • Impulsar incentivos fiscales que estimulen el uso de los mercados como fuente de financiación.
  • Aumentar la proporcionalidad normativa para entidades de menor tamaño.
  • Fortalecer la cooperación internacional para limitar riesgos sistémicos.
  • Adaptar la regulación al ritmo de la innovación fintech.

La regulación financiera puede transformarse en una oportunidad si se equilibra con visión, cooperación y flexibilidad. Solo así, mercados más fuertes y dinámicos contribuirán al progreso global.

Por Marcos Vinicius

Marcos Vinicius